
Por Angel Puello
Las elecciones en Bolivia dejaron una enseñanza contundente para América Latina: un candidato que en las encuestas aparecía en quinto lugar en algunos sondeos, en cuarto en otros, y mayormente en tercero (empatado con rivales) terminó encabezando la primera vuelta. Rodrigo Paz, un senador opositor de perfil centrista, pasó de ser visto como una figura marginal a convertirse en el líder con más votos en la primera ronda electoral. Este fenómeno no es casualidad, sino el resultado de un conjunto de factores que reflejan el desencanto popular, la división partidaria y una estrategia comunicacional acertada.
15 razones de la victoria
1. El voto económico. La crisis inflacionaria, la falta de combustible y de dólares fueron el motor del descontento. Paz capitalizó el “voto castigo” hacia la gestión oficialista.
2. El desgaste del MAS. Veinte años de hegemonía política dejaron fracturas internas y una fatiga social evidente. La población reclamó alternancia.
3. La división de la izquierda. Con líderes históricos enfrentados y mensajes contradictorios, gran parte del voto progresista se dispersó o terminó en la abstención.
4. El voto útil opositor. Ante la debilidad de otros referentes, Paz se consolidó como la opción viable para frenar al oficialismo.
5. La narrativa del cambio responsable. Su propuesta de “estabilidad con modernidad” habló a los sectores moderados que no quieren saltos al vacío.
6. Un discurso ciudadano. Paz se alejó del tono tecnocrático y habló en un lenguaje directo, sencillo y cercano.
7. Su apellido como marca. Ser hijo del expresidente Jaime Paz Zamora le dio reconocimiento inmediato, pero con distancia de las viejas prácticas.
8. La fuerza digital de su compañero de fórmula. Edman Lara, expolicía y figura viral, conectó con jóvenes y sectores informales.
9. Promesas sociales claras. Destacó el fortalecimiento de hospitales, acceso a medicamentos y mejora educativa como banderas centrales.
10. Agenda de infraestructura y empleo. Paz prometió carreteras estratégicas, proyectos productivos y un plan realista de generación de empleo.
11. Mensaje contra la corrupción. Fue tajante en proponer auditorías, transparencia en licitaciones y sanciones ejemplares.
12. Territorialidad a favor. Sorprendió con votos en bastiones oficialistas, mostrando que su mensaje caló más allá de fronteras ideológicas.
13. Apoyo empresarial y popular. Supo conciliar respaldo de sectores productivos sin perder la conexión con la base ciudadana.
14. Estrategia mediática. Supo aprovechar espacios televisivos, debates y redes sociales para instalar la idea de “nuevo liderazgo”.
15. El momentum electoral. La rapidez con que se difundieron los primeros resultados lo posicionó como ganador y consolidó la percepción de que el cambio estaba en marcha.
El triunfo de Rodrigo Paz en primera vuelta no fue un accidente, sino el resultado de una estrategia política inteligente y un contexto social explosivo. Su ascenso desde posiciones marginales en las encuestas hasta el primer lugar refleja el poder del voto emocional y el desencanto con los partidos tradicionales. Paz ofreció un discurso centrado en propuestas sociales, estabilidad económica y lucha contra la corrupción, lo cual resonó en el corazón de los bolivianos que buscan cambio sin caos.
La lección es clara: en contextos de crisis y fragmentación, quien logre hablar con claridad, moderación y empatía puede romper los moldes de la política tradicional. Bolivia mostró que la política ya no se decide en encuestas, sino en la capacidad de emocionar y convencer. Rodrigo Paz entendió el momento y se convirtió en símbolo de una nueva etapa.
*El autor es experto en estrategias de comunicación politica, creativo de medios audiovisuales y escritor.