Por Osvaldo Soriano
Desde el año 2020, el Instituto Nacional de Formación Técnico Profesional (INFOTEP)
ha experimentado una de las transformaciones más profundas de su historia
institucional. Bajo la dirección general del profesor Rafael Santos Badía, la entidad no
solo fortaleció su oferta académica y su modernización interna, sino que redefinió su
relación con la sociedad dominicana: acercar la formación técnica a la gente, allí donde
vive y trabaja.
Antes de esta gestión, INFOTEP contaba con apenas ocho centros tecnológicos a nivel
nacional. Hoy, esa realidad es otra. La institución se ha expandido en todo el territorio
nacional elevando a 63 el total de infraestructuras creadas en los últimos cinco años,
llevando capacitación técnica a comunidades que históricamente habían quedado al
margen del acceso directo a este tipo de formación.
Esta expansión territorial no ha sido solo cuantitativa, sino estratégica. El objetivo ha
sido claro: evitar que los ciudadanos tengan que desplazarse a los grandes centros
urbanos para capacitarse, reduciendo costos, tiempo y barreras sociales. INFOTEP fue
al encuentro de la gente, especialmente en zonas rurales y provincias alejadas,
convirtiéndose en un aliado directo del desarrollo local.
En paralelo, la institución amplió y actualizó su oferta formativa, alineándola con las
demandas reales del mercado laboral, la transformación digital, la industria 4.0 y los
nuevos perfiles profesionales. Programas vinculados a tecnología, innovación,
emprendimiento, economía naranja, turismo, industria gráfica, manufactura, servicios y
energías renovables pasaron a ocupar un lugar central.
Un rasgo distintivo de esta gestión ha sido la articulación con los sectores productivos,
las empresas, los sindicatos y las comunidades. INFOTEP dejó de ser visto únicamente
como un centro de capacitación para convertirse en un instrumento clave de política
pública para el empleo, la productividad y la inclusión social.
Durante períodos especialmente complejos, como la pandemia de la Covid-19, la
institución mostró capacidad de adaptación, migrando parte de su formación a
modalidades virtuales y semipresenciales, sin perder cobertura ni calidad, lo que
permitió sostener la capacitación de miles de dominicanos en momentos críticos.
El liderazgo del profesor Rafael Santos Badía ha estado marcado por una visión
descentralizadora, moderna y socialmente comprometida. Su gestión consolidó a
INFOTEP como una institución más cercana, más eficiente y conectada con la realidad
del país, reafirmando su rol como pilar del desarrollo humano y productivo de la
República Dominicana. Los múltiples reconocimientos nacionales e internacionales así
lo confirma.
Santos Badía ha señalado que el impacto de la formación técnico profesional
trasciende los números y se refleja en la transformación del talento humano y en la
generación de oportunidades para el desarrollo nacional, porque cada egresado es el
reflejo de una misión cumplida: la de formar personas competentes, éticas y capaces
de transformar sus entornos con su trabajo. INFOTEP no solo enseña carreras
técnicas, sino que inspira a creer en el poder del aprendizaje como herramienta de
empoderamiento y cambio.
En tiempos en que el discurso suele superar a los hechos, los números, la expansión
territorial y el impacto social de INFOTEP entre 2020 y 2025 hablan por sí solos. La
formación técnica dejó de ser un privilegio geográfico para convertirse en un derecho
accesible, y ese es, sin duda, uno de los legados más significativos de esta etapa
institucional.
