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Una celebración con sabor y reflexión cada 20 de agosto en el mundo.

Por José Zabala, creador de contenido

New York: Cada 20 de agosto el mundo celebra el Día Mundial de las Papas Fritas, uno de los alimentos más populares y queridos en todos los continentes.

Crujientes, doradas y versátiles, forman parte de la vida cotidiana y de la cultura gastronómica de países como Bélgica, Francia, Estados Unidos, República Dominicana y gran parte de América Latina.

Sin embargo, aunque la fecha invita a disfrutar de este clásico acompañante, también es una oportunidad para reflexionar: ¿qué efectos tienen las papas fritas en nuestra salud?

Entre el placer y el riesgoLas papas fritas son un antojo irresistible.

Aportan energía rápida gracias a su alto contenido en carbohidratos y, en su versión más natural, conservan fibra y potasio.

El problema surge cuando se consumen en exceso o preparadas con aceites saturados y frituras repetidas, lo que puede provocar:

• Aumento de peso por su alto contenido calórico.• Incremento del colesterol y riesgo de enfermedades cardiovasculares.• Problemas de hipertensión, debido a la gran cantidad de sal que se les suele añadir.• Posible desarrollo de resistencia a la insulina y diabetes tipo

2 cuando el consumo es frecuente y sin control.

Opiniones y comentarios de la comunidadAlgunas personas ven este día como una celebración sin culpa, mientras que otras lo toman como una advertencia:• “Las papas fritas son deliciosas, pero hay que saber cuándo parar. No se puede vivir comiéndolas todos los días”.• “Yo celebro el día con una porción pequeña, pero trato de hornearlas en vez de freírlas”.• “Está bien disfrutar, pero debemos pensar en los niños: ellos copian lo que ven y ahí empieza el mal hábito”.

La clave: moderación y alternativasCelebrar el Día Mundial de las Papas Fritas no significa abusar de ellas.

Existen formas más saludables de disfrutarlas:• Optar por hornearlas en lugar de freírlas.• Usar aceites saludables como el de oliva o aguacate.• Reducir la cantidad de sal y acompañarlas con salsas naturales como guacamole o yogur.•

Integrarlas en una dieta balanceada, sin que se conviertan en el alimento principal.

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