Azua de Compostela, provincia de Azua.– El informe técnico pericial realizado por la Comisión Ambiental de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, UASD, y la Comisión de Ciencias Naturales de la Academia de Ciencias de la República Dominicana, concluyó que las barcazas de la empresa turca Karpowership nunca debieron estar en los Negros de Azua.
Un resumen de este estudio fue presentado por el coordinador de la Comisión Ambiental de la UASD, Luis Carvajal y la botánica, docente y especialista en áreas protegidas, Ángela Guerrero, durante el panel sobre impactos de estas barcazas en Azua, celebrado el pasado sábado, 7 de marzo, en el Salón de Conferencia del Centro Cultural Héctor J. Díaz, Biblioteca Municipal de la Ciudad de Azua de Compostela.
Según estos expertos, el informe técnico pericial recomendó que no sea renovado el contrato de estas tres barcazas de generación eléctrica que se vence el próximo mes de mayo, que sean de inmediato trasladadas fuera de Los Negros, que se reparen los daños causados por estas embarcaciones en las vida costero marina y se indemnicen a los afectados como son los percadores del lugar.
Las razones que sustentan estas recomendaciones, según estos dos especialistas basados en el informe pericial, son tanto de orden legal como a causa de los nocivos impactos que generan estas barcazas en la vida costero marina, en la salud y en la economía de la comunidad de Los Negros.
Área de amortiguamiento
Carvajal y Guerrero afirmaron que está demostrado que estas barcazas de generación eléctrica están situadas en la zona de amortiguamiento del área protegida Refugio de Vida Silvestre de Manglares de Puerto Viejo.
Explicaron que la ubicación de estas barcazas que generan más de 400 megavatios de electricidad, viola el decreto 571-09 y la resolución 0010/2028 que prohíben este tipo de actividad en áreas protegidas y en sus zonas de amortiguamiento.
Alegan que con una licencia otorgada originalmente para barcazas que generaban 178 megavatios, en la actualidad operan tres unidades que producen más 400 megavatios que representan un incremento de 125 por ciento.
Señalaron que este incremento tiene una repercusión aún mucho mayor en la dispersión atmosférica, en los ruidos, en el calor residual y en los riesgos de derrames de combustibles de estas embarcaciones.
Resaltaron que estas barcazas son una amenaza a un área protegida de 31.3 kilómetros cuadrados, con 4.08 kilómetros cuadrados de manglares y con 21.25 kilómetros de pastos marinos, laguna arrecifal, cayos y humedales.
“Esta área protegida es el hábitat del manatí antillano, en peligro de extinción, tortugas marinas, aves migratorias y peces de arrecifes. Este lugar es una nursería o criadero de especies marinas”, dijeron.
Zonas muertas
Los expositores revelaron que el estudio detectó zonas muertas en el medio marino provocadas por el derrame que ocurrió el 31 de agosto de 2023 de lodos oleosos de estas barcazas, también producidos por el estrés térmico y el calor residual de estos generadores que reducen el oxígeno en el agua y el blanqueamiento coralino, así como la pérdida de pastos marinos.
Específicamente, llamaron la atención sobre la descarga del agua devuelta por las barcazas que supera los 7.5ºC sobre la temperatura media ambiental del mar.
“Este factor es responsable directo de la mortandad de 15 especies en el lugar, como quedó demostrado entre el 3 y el 7 de junio de 2023, cuando advino una mortandad masiva de peces en Los Negros”, subrayaron.
Informaron que el muestreo que se realizó tras el derrame del 31 de agosto de 2023, reveló que estas barcazas descargan al medio marino una cantidad de hierro que supera el 400%, produciendo alteración del pH de los organismos y comunidades que viven en el fondo del ecosistema acuático.
Igualmente, estas barcazas descargan al medio marino 450 mg/kg de zinc cuando el límite establecido por la Organización Mundial de la Salud, OMS, es de 120, envenenado la microfauna del lugar, y también cobre, a través de pinturas antifouling detectadas, que es letal para las larvas de crustáceos.
Emisiones aéreas y ruidos
Los expertos Carvajal y Guerrero manifestaron que el peritaje estableció que las barcazas emiten a la atmósfera 85 miligramos /Nm3 de micropartículas 2.5, cuando el máximo debe ser de 15 según la Organización Mundial de la Salud, OMS, y emiten 420 miligramos/Nm3 de dióxido de sulfuro superando el máximo permitido de 120, de la OMS.
“Las consecuencias de esta contaminación aérea son las severas afectaciones respiratorias y cardiovasculares de la población, en especial en la infancia y en los envejecientes”, observaron.
Destacaron que el ruido que es 24 horas durante los siete días de la semana alcanza los 74.8 decibeles cuando el límite permitido es de 55, causando estrés cortisol crónico, lo que impide el descanso y reduce los contactos sexuales.
En este panel además de los expertos Luis Carvajal y Ángela Guerrero, también expuso el doctor Rufino Senén Caba, expresidente del Colegio Médico Dominicano, CMD, sobre las enfermedades que genera la contaminación de estas barcazas en la provincia de Azua.
El evento fue auspiciado por el Consejo de Organizaciones para el Desarrollo de la provincia de Azua, CODESA, y la Unión Anti Barcazas de Los Negros.
