Manuel Diaz Aponte
La humanidad está agobiada por las guerras, inclusive en Estados Unidos se producen manifestaciones de condena.
“La pausa “en la voraz guerra en el Medio Oriente ha servido para confirmar el asedio, cansancio y el rechazo de la población mundial a la confrontación bélica causante del derramamiento de sangre, dolor y divisiones.
Las conversaciones entre delegaciones de Estados Unidos e Irán tendentes a parar la guerra en el Medio Oriente todavía no alcanzan una solución, y, en medio de una pausa, prosiguen los esfuerzos para alcanzar ese objetivo.
Pakistán, uno de los países con armas nucleares ha sido el mediador, aunque faltan puntos claves para que las partes finalmente se aboquen a rubricar un documento que selle el fin del conflicto que amenaza con estrangular la economía mundial ante el aumento de los precios internacionales de los hidrocarburos.
Las economías desarrolladas y subdesarrolladas sufren las inestabilidades del mercado del petróleo especialmente por la limitada navegación de barcos por el estrecho de Ormuz, bajo control de la Guardia Revolucionaria de Irán.
La diplomacia ha sido silenciada por el poderío de los misiles y drones lanzados brutal y sin misericordia contra objetivos militares y civiles tanto por EE. UU. y su aliado Israel, así como Irán.
Este conflicto iniciado el 28 de febrero con los primeros bombardeos de Estados Unidos e Israel sobre territorio iraní, crea una desestabilización de la economía mundial, incluido aquellos países considerados del primer mundo.
Inquieta la pasividad que exhibe el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ante esta nueva confrontación bélica. ¿Será que ya su capacidad de mediar se agotó?
La colonización, imposición y el uso de la fuerza están gravitando mayoritariamente en este mundo de las innovaciones tecnológicas, y las señales apuntan al deterioro de la capacidad de diálogo y el respeto a las normas elementales de convivencia pacífica.
Vivimos una época en que cuando los misiles hablan la diplomacia calla y de ahí, que muchas gentes siguen cuestionando el papel que desempeñan los organismos que tras la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) desempeñaron una labor significativa en la pacificación mundial.
La paz y seguridad mundial están seriamente agrietadas por la inoperancia de esos mecanismos de concertación que defendieron gallardamente el derecho a vivir civilizadamente y bajo las normas del derecho internacional.
Misiles devorando la diplomacia
Hay que recordar que los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU son Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Rusia y China. Todos ellos, armados hasta los dientes con las más modernas estructuras armamentistas que registra la historia.
En cada uno de los conflictos internacionales de las últimas décadas, de una forma u otra esas potencias han tenido incidencia y cuando no un protagonismo primario.
Hay confrontaciones armadas entre Rusia-Ucrania con casi 5 años ardiendo praderas; los viejos conflictos en países africanos, las destrucciones de Israel sobre lo que queda de Franja de Gaza y las recientes advertencias y señales de poder entre Corea del Norte y Corea del Sur.
El petróleo, gas y sus derivados siguen aumentando, provocando serias dificultades a los gobiernos que están obligados a realizar reajustes en los precios de los combustibles, lo que genera, obviamente, serias dificultades entre la población.
Los ataques a la República Islámica han encontrado resistencia y respuesta contundente de la Guardia Revolucionaria de Irán, acostumbrados a confrontaciones bélicas por décadas.
Algunos analistas se preguntan: ¿será que la inteligencia estadounidense subestimó la capacidad de respuesta de Irán y sus aparatos militares?
Hay un mensaje claro por parte de los iraníes y es que se prepararon para una guerra prolongada ante la mayor potencia económica y militar del planeta.
A pesar del asesinato de su líder histórico el Ayatola Jimenei tras los primeros ataques de misiles y drones de Estados Unidos sobre la capital Teherán, el pueblo se ha mantenido firme del lado de sus nuevos lideres. No se han producido hasta el momento manifestaciones internas contra el gobierno, como pronosticaban círculos políticos en Washington.
Pese a que no hubo un acuerdo para terminar con la guerra, es un triunfo que esta vez dialogan cara a cara comisiones oficiales de EE. UU. y de Irán durante 21 horas, teniendo como mediador al gobierno de Pakistán.
Ventana del diálogo
El vicepresidente estadounidense JD Vance, se reunió en Islamabad, Pakistán, con el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, en ambiente de gran expectativa y tensión.
Este encuentro es el primero entre representantes de alto nivel de Estados Unidos y de la República de Irán, desde la Revolución Islámica de 1979.
La última vez que Teherán y Washington alcanzaron un acuerdo nuclear, hace una década, se necesitaron 18 meses de avances y retrocesos, reseña el diario BBC MUNDO.
Los Hidrocarburos
La desestabilización en los precios internacionales del petróleo y el gas están creando una nueva reconfiguración en el mapa del control económico y político a escala mundial, lo que evidencia, que vienen momentos difíciles para la mayoría de los países que no poseen esas riquezas naturales.
En ese contexto, las guerras marcan la trayectoria de los precios y no como habitualmente lo hacían la competitividad y las economías del mercado.
Han quedado atrás las decisiones que adoptaron por décadas la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) para mantener un equilibrio entre el precio y manda, así como, la incidencia de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en el control alimenticio mundial.
La globalización neoliberal se impone por encima de la mayoría de esas instituciones que hoy parecen letras muertas en un mundo deshumanizado, excluyente y arrebatador.
De cara al futuro, ¿cuáles serán las nuevas medidas que aplicará el gobierno de Estados Unidos para tratar de hallar una salida diplomática a su confrontación con Irán?
Estrecho de Ormuz
Donald Trump asegura que Estados Unidos impondrá desde esta semana su propio bloqueo naval en el estrecho de Ormuz, y que evitarán el paso de cualquier buque y además podrán disparar contra los barcos iraníes que ataquen a “embarcaciones pacíficas”.
Un escenario que podría retomar la escalada de violencia en el Medio Oriente después de la efímera tregua del fin de semana.
En ese contexto, ¿cuál será la respuesta de Irán que sigue teniendo una sólida capacidad militar pese a los severos daños provocados por los constantes ataques en sus estructuras militares provocados por EE. UU. e Israel?
¿Sobrevivirá Irán a estas andanadas de misiles y drones lanzados sobre su espacio? ¿Acaso, es otra reedición del enfrentamiento de David y Goliath?
Artículo de Manuel Diaz Aponte
